Hay cosas tristes en la vida pero una medusa descompuesta es de las más tristes que vi. Repetíamos el juego cada año. Romper el cuerpo gelatinoso y no conformarse del todo. Buscar en los balnearios cercanos la rama más gruesa para desarmar la cruz del lomo. Desdibujarla y volverla a armar. Apostar tantas veces hasta aburrirse. Ahora se parece a una serpiente pero después será otra cosa.
Que total el molusco no respira. Que si existe el sufrimiento se ve en los ojos y que los moluscos no tienen ojos. No nadan ni se envenenan. Ni sexo, ni oídos, nada. Asexuados, hija. Asexuados. No son nena ni varón.
muy buen texto maría laura, celebro la apertura de tu blog, y espero que se acerque mucha gente, promete ser un espacio muy interesante!
ResponderEliminarun abrazo
paula